SALVADOR IMPRESIONANTE


Surf Video

Esta nueva aventura se inició cuando decidimos volver al paraíso salvadoreño, para dejar el frío invierno de Chile y poder entrenar en diferentes tipos de olas. Digo volver, porque en el año 2016 fuimos por primera vez, con mi hermano Esteban, a conocer este paraíso centroamericano. En esa ocasión el viaje fue increíble, pero tuvimos varios traspiés, ya que me intoxique con mariscos y estuve casi apunto de morir y mi hermano sufrió un corte en su rodilla de casi 15 puntos al golpearse con una roca. Entonces, queríamos volver para tener una segunda visión de este lugar y dejar los malos momentos en el olvido.  
Lo primero, como siempre, fue ver los pasajes, las tablas, los shorts y las ceras para surfear en agua caliente. Preparar todo el equipo, llevar cámara, carcaza, trípode, etc., y comenzar a viajar. La idea principal era surfear todo tipo de olas en agua caliente para poder entrenar fuerte lejos del frío invernal de Chile. Pero esta vez algo fue distinto, porque desde el último tiempo he contado con apoyo de mi auspiciador principal Polemic y de una beca Prodar que obtuve gracias a mi medalla de plata en el pasado Panamericano de Lima el 2017. Esto me tiene muy motivado, ya que por primera vez en mi carrera cuento con algo de presupuesto para viajar y entrenar. Así que fui yo el que puso la mayoría de las lucas para este viaje y, la verdad, sin dudarlo compre los pasajes míos y los de Esteban, ya que mi hermano es un pilar fundamental en mi surf y en mi carrera. Como creo que yo lo soy en la de él y, por eso, nunca lo dejaría botado. Él es mi partner, es de ‘rial’, y es auténtico que es lo que más respeto y admiro de él. Además que no le vienen con weas como se dice en Chile.  
El viaje de ida fue grato, nos demoramos cuatro horas a Lima y cuatro más a El Salvador. Una vez llegados al aeropuerto nuestro gran amigo y localazo, don Edwin ‘Chohol’, nos estaba esperando con una gran sonrisa y un fuerte abrazo de bienvenida a su amado país.

Habíamos visto el reporte de las olas y nos tocaría una semana de olas pequeñas, por eso para poder entrenar en olas pequeñas nos fuimos a la playa del Tunco en Tamanique, donde solo al entrar nos encontramos con uno de los mejores riders de El Salvador, era Porfirio Miranda que estaba en su linda y humilde tienda de surf que, recién hace unos días, había terminado de construir. De ahí nos fuimos al hotel El Zunzalito que recomiendo mucho por su grata y buena recepción, además por sus cuartos con aire acondicionado y ricas camas para descansar como dios manda.  
Durante la primera semana surfeamos mucho, entrenando también afuera del agua, ya que estábamos preparándonos para el segundo semestre del año de campeonatos y viajes fuera de Chile. No dejábamos de surfear en La Bocana un beach break muy divertido y además pasamos buen tiempo surcando olas con nuestro amigo localazo que la mata. La presencia de Porfirio era aún mejor para poder entrenar duro y exigirse al máximo. Siempre estábamos pendiente de cómo estaba el mar en Chile, ya que los swells sur pegan increíbles en El Salvador. Cuando estábamos preguntando, por aquí y por allá, qué tal estaban las condiciones en Chile, nos apareció en el reporte una gran marejada sur. Justo en ese momento vimos que el gurú máximo Ramón Navarro había posteado la foto de el sweell entrando a Chile. Con este panorama nos pusimos, rápidamente, a organizar nuestra segunda etapa del viaje: ir a surfear las maravillosas puntas de derechas en el sur de El Salvador. Hablamos con nuestro amigo Mario filmaker para poder filmar y no tener que surfear en momentos distintos, ya que en La Bocana nos turnábamos, surfeaba yo y Esteban sacaba fotos, y viceversa.  
Hablamos con Chohol para dejar todo claro y poder estar tranquilos en el camino a Las Flores, ya que es un camino largo y peligroso. Salimos a las cuatro de la mañana en dirección al sur, la banda reunida yendo en búsqueda de las maravillosas puntas de derechas, buscando esa luz y esas ansiadas largas y bellísimas olas en medio de la selva centroamericana.
 
Llegamos a las ocho de la mañana, cansados, pero al ver las condiciones no dudamos en irnos al agua de una. Estos diez días pasaron rapidísimos, surfeando tres veces al día, solo había tiempo para comer, hidratarse, bajar las imágenes y descansar el cuerpo. Un día tras otro era algo maravilloso, de no ser por el crowd de gringos que –como su cultura los hace creer que con dinero pueden comprar todo hasta el alma de las personas– se creían dueños de los points. Pero yo, como buen latino, los puse en su lugar y les mostré que en el agua se demuestran las cosas con hechos, respetando a los locales primero que todo y segundo sabiendo cuál es tu lugar y quién eres. Aparte de este impasse el viaje pasó muy rápido. Este viaje fue un viaje fluido, con buenas olas y buenos amigos.

Me impresiona El Salvador, es un lugar al cual, sin duda alguna, voy a seguir visitando de vez en cuando. Además que viajar con mi hermano es alucinante, él está surfeando como una bestia y me gusta mucho que ame la vida en el mar al igual que yo.  

Quiero agradecer a toda la gente que siempre nos ha apoyado, quiero agradecer a mi familia por creer en mi, a mis auspiciadores, a mis amigos que saben lo real que es la vida y a cada persona que quiere que el mundo sea un lugar más feliz. A esas personas y a todos ustedes les puedo decir que disfruten la vida, gasten el dinero en cosas como estas, porque viajar enriquece el alma y más aún cuando es con personas lindas de corazón. Gracias hermanos salvadoreños, gracias mar Pacífico, gracias hermano mío por acompañarme en una nueva aventura. Gracias a El Salvador por impresionarme!.